Onomástica

AGER: Antropónimo masculino vasco, seudónimo del escritor Valentín Aurre Apraiz (Ajangiz, 1912 – 1966). Tiene variantes femeninas en Agerne y Agerkunde. Su etimología deviene de [ager/ageri] (Manifiesto, Patente, Despejado, Expuesto). Esto sugiere un amplio espacio o terreno abierto y liberado de condicionamientos forestal.

AGURTZANE: Antropónimo femenino vasco. Propuesta en el Santoral publicado por Sabino Arana y Koldo Elizalde como equivalente de (Nuestra Señora del) Rosario. El nombre gozó de una gran difusión antes de la guerra, hasta que fue prohibido y obligadas sus poseedoras a traducirlo. Variantes: Agurne y Gurtza.

AHOZTAR: Antropónimo masculino medieval vasco. Nombre vasco antiguo bien documentado en la Edad Media a partir del 903. Por ejemplo, lo encontramos en los años 911 y 913 en el cartulario de Valpuesta. En la ermita de Erdoitza, Izurtza Vizcaya, apareció una lápida con este nombre.

AIERT: Antropónimo masculino medieval vasco. Nombre propio del medievo documentado en Navarra en 1149. No tiene equivalente en castellano, y se ignora por completo su etimología.

AINHIZE: Topónimo y antropónimo femenino vasco. Como topónimo identifica a la población del mismo nombre, perteneciente al departamento de los Pirineos Atlánticos, en Baja Navarra, País Vasco francés. Su etimología no ha podido ser concretada.

AINHOA: Topónimo y antropónimo femenino vasco. Como topónimo identifica a la población del mismo nombre, en Lapurdi (País Vasco francés). Procedente de la advocación mariana de Nuestra Señora de Ainhoa. Antiguamente los labortanos iban con gran devoción a Arantzazu en romería el segundo día de Pascua. Posteriormente, como consecuencia de las guerras, la frontera fue cerrada y tuvieron que construir la capilla de Arantzazu en el pueblo. Su significado etimológico no ha sido concretado. Sin embargo, el atrevimiento de algunos, lo relacionan fantasiosamente con reinas, altares y espinos.

AINTZANE: Antropónimo femenino vasco. Nombre propuesto en el Santoral publicado por Sabino Arana y Koldo Elizalde que tiene como base el neologismo Aintza “Gloria”. Tiene variantes en Aintza y Loria.

AITZOL: Carente de otro origen etimológico, es el seudónimo con el que firmaba sus obras el literato vasco José Ariztimuño Olaso y actual antropónimo masculino. Deviene de la contracción , en una nueva unidad, de dos elementos presentes en sus apellidos (Arizt + Ol = Aitzol).

ARKAITZ: Antropónimo masculino vasco, de significado “Roca” y con H inicial como grafía recomendada. Posee variante femenina en Harkaitza.

BATIRTZE: Antropónimo femenino vasco. Como equivalente de Beatriz, nombre propuesto en el Santoral publicado por Sabino Arana y Koldo Elizalde.

BETIÑE: Antropónimo femenino vasco. Nombre propuesto en el Santoral publicado por Sabino Arana y Koldo Elizalde, con el significado de Perpetua, que tiene como base el neologismo [beti] (Siempre), y la terminación [-ne/-ñe] es el sufijo femenino.

EDRIGU: Antropónimo masculino medieval vasco. Para su equivalente castellano Rodrigo. Recogido por el historiador Esteban de Garibay, tiene como variante moderna Errodrigo.

EDURNE: Antropónimo femenino vasco. Con el equivalente de Nieves, es uno de los nombres que más aceptación popular tuvo del Santoral Onomástico de Sabino Arana Goiri. El autor, devino su etimología desde [edur/elur] (Nieve) con la sufijación de la partícula feminizante [-ne] que utilizaba para la formación de nombres femeninos.

EKAITZ: Antropónimo masculino vasco. Tiene el significado de “Tormenta o Tempestad” pero, así mismo, se le identifica como una característica o propiedad personificada de alguna figura mitológica. Tiene equivalente femenino en Ekaitza.

ENEKO: Antropónimo masculino medieval vasco. Su etimología deviene de [ene] (Mi, Mío) con el sufijo hipocorístico diminutivo [-ko]. Su interpretación literal es la de “Miíto”,“Mi (hijo) Pequeñito”.Tiene equivalente en Íñigo que procede de la derivación de Innicus (Eneko, en lengua latina) y formas femeninas en Oneka, Eneka, Íñiga. Eneko fue un nombre muy frecuente en la Edad Media, su grafía antigua era Enneco o Ennego. Hay constancia de un Eneko ilustre en el año 842, el primer rey de Pamplona, el cual donó al monasterio de Leire el pueblo de Yesa (“Ego rex Eneco concedo…”). Algunos autores han fijado una equivalencia entre el nombre Eneko y el castellano Ignacio. Esta relación tampoco se ha probado y es posible que se trate de un error relacionado con la figura de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. El nombre original de este religioso era Eneko de Loiola (o Íñigo de Loyola). Posteriormente adoptó el nombre cristiano de Ignacio en honor de San Ignacio de Antioquía. De ahí proviene la equivalencia entre Eneko-Íñigo-Ignacio pero la relación de este último es etimológicamente improbable.

ERLANTZ: Antropónimo medieval vasco. Aunque no exista una relación etimológica fehaciente se le ha interpretado como Fernando.

ESTIBALIZ: Topónimo, apellido y antropónimo femenino, aunque en el bajo medioevo también fue masculino, que tiene variante en Estibariz. Según Koldo Mitxelena deviene del nombre latino Aestivalis/Austivalis, por lo que, en origen, se trataría de algún territorio o hacienda propiedad de aquel o aquella titular. Tiene como variante castellana en Estíbaliz.

GAIZKA: Antropónimo masculino vasco. Nombre propuesto en el Santoral publicado por Sabino Arana y Koldo Elizalde. En esta obra se dan dos equivalentes: Gaizka ‘Cristo salvador’ y Salbatore, por el santo italiano. ‘Gaizkatu’ es un neologismo que significa “Salvarse”.

GARBIÑE: Antropónimo femenino vasco. Propuesto en el Santoral publicado por Sabino Arana y Koldo Elizalde, con el significado de “Purificación”, en base a [garbi] (Limpio, Puro) con sufijación de la partícula [-ne] que idearon como feminizante. Posteriormente, quizás consecuencia de una asociación o derivación semántica, popularmente se le asoció a ‘Inmaculada’.

GARIKOITZ: Antropónimo masculino vasco. Su origen se encuentra en una alteración fonética de Garakotxea, caserío natal y apellido de Michel de Garicoits, que devendría de [garai] (Alto, Altura), con sufijación de la partícula locativa [-ko] (De) y, finalmente, el sustantivo [etxe] (Casa) para concluir en “Casa del Alto”. Así pues, únicamente debido a la impronta del personaje histórico, Garicoits/Garokotz adquirió la categoría de nombre propio mientras que Garaikoetxea y Garakoetxea se mantuvieron como topónimos y apellidos. Michel de Garicoits fue profesor en el seminario de Bètharram, Francia donde fundó los llamados sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús. Falleció el 14 de mayo de 1863.

GORKA: Antropónimo masculino vasco. Adaptado por Sabino Arana Goiri y Luis Elizalde del santoral y procedente del griego Georgos/Georgios (Labrador), que el latín recogió como Georgius. Tiene equivalente en el antropónimo medieval vasco Jurgi, significando Jorge en castellano.

GOTZONE: Antropónimo femenino vasco. Equivalente de Ángela, se trata de un neologismo ideado por Sabino Arana Goiri y Koldo Elizalde en la interpretación del santoral, feminizando mediante la partícula [-ne] el antropónimo masculino Gotzon (Ángel).

IDOIA: Antropónimo femenino vasco, El topónimo Idoia procede de [(h)idoi], cuyo significado sería “Pozo, Poza, Charco” en referencia a las características del terreno en ese lugar. Es un nombre utilizado tradicionalmente en Navarra en honor a Nuestra Señora de Idoia. Esta virgen es venerada en el santuario de su mismo nombre situado en Izaba, en el valle de Roncal.

ILAZKI: Antropónimo femenino vasco. Es la personificación femenina de la luna. Tiene la acepción de ‘Luna’ en el euskera de la zona de Zaraitzu / Salazar, Navarra. En algunas localidades se conoce como Marigorri. Tiene equivalentes en Ilargi, Ilargine e Ilazkine.

IÑAKI: Antropónimo masculino vasco. Es la forma propuesta por Sabino Arana Goiri y Koldo Elizalde para la adaptación al euskera de Ignacio, deviniente del latino Ignatius (Fogoso, Ardiente). No guarda ninguna relación de origen ni de significado con Íñigo que procede de Innicus, representación ortográfica en latín del antropónimo vasco Eneko. La popular confusión de equivalencias entre ambos se origina en la confluencia de los dos dentro de la figura de Ignacio de Loyola que se rebautizó como Ignacio porque su nombre original (Íñigo) era precristiano y, por lo tanto, inaceptable dentro de su carrera sacerdotal.

IRANTZU: Antropónimo femenino vasco, de posible fundamento toponímico. También figura como apellido. Su etimología podría devenir de [ira/iraitz/iratz] (Helecho) con sufijacion de la partícula abundancial [-tzu/-zu]. La consonante ‘n’ se entendería como un residuo de [kune/gune/un] (Zona, Lugar). Con el hipotético significado de “Lugar de abundantes Helechales”.

IRATXE: Topónimo y antropónimo femenino vasco. Su etimología deviene de [ira/iraiz/iraitz] (Helecho). Se dice que la Virgen de Iratxe ayudó a Sancho II en la lucha contra los moros y que en sus paredes estuvieron colgados trozos de las cadenas conquistadas en la Navas.

IZASKUN: Antropónimo femenino vasco. Su etimología deviene del sustantivo [isats] (Retama) con sufijación de [k(h)un/gune/un] (Zona, Territorio, Parte) y significado final de “Retamal”. La Ermita de Nuestra Señora de Izaskun se encuentra en un valle elevado, en la villa de Tolosa, Guipúzcoa. Nuestra Señora de Izaskun es la advocación vasca de la Virgen María. Tradicionalmente han acudido a la misma los matrimonios a pedir descendencia. Su mención más antigua es del siglo XV.

JAGOBA: Antropónimo masculino vasco. Adaptado en el Santoral publicado por Sabino Arana y Koldo Elizalde, siendo equivalente a Santiago y Yago. Hubo dos apóstoles de este nombre, aunque el más conocido es Santiago el Mayor, que según cuenta la tradición está sepultado en Compostela. Tiene variantes en Jakes, Jakob, Jakobe, Jaime y Jakue.

JAIONE: Antropónimo femenino vasco. Su etimología deviene del verbo [jaio] (Nacer) con sufijación de la partícula [-ne], neologismo privativo de Sabino Arana Goiri y de Koldo Elizalde, que lo idearon para la formación de antropónimos femeninos. Con el significado de Natividad, fue publicado en el Santoral Onomástico de aquellos autores. Tiene equivalente en Gabone.

JOSEBA: Antropónimo masculino vasco. Es la adaptación del nombre hebreo Yoseph que Sabino Arana Goiri y Koldo Elizalde propusieron en su Santoral Onomástico. Los autores sufijaron la partícula [-ba] al antropónimo en base al concepto de descendencia directa femenina dentro del tronco familiar durante la época matriarcal cuando, en realidad, se trata de un sufijo de parentesco estrecho.

JOSUNE: Antropónimo femenino vasco. Propuesto en el Santoral publicado por Sabino Arana y Koldo Elizalde como equivalente femenino del nombre castellano Jesusa, es el equivalente del masculino Josu.

JULEN: Antropónimo masculino vasco. Equivalente a Julián, fue adaptado por Sabino Arana Goiri y Koldo Elizalde en su Santoral Onomástico a principios del siglo XX.

JURGI: Antropónimo masculino vasco, equivalente en vasco de Jorge. La forma Jurgi, es una variación vasca anterior a la publicación del santoral por Sabino Arana y Koldo Elizalde. En el siglo XV hay constancia del nombre Jurgi de Basori en Barakaldo.

LEIRE: Topónimo y antropónimo femenino vasco. Su etimología deviene del vocablo latino ‘Legionarius’ significa “Legionario” que, con seguridad, hace referencia a la ubicación de algún emplazamiento militar romano en pretéritas épocas junto al actual pantano de Yesa, en Navarra. Tiene como variante castellana en Leyre.

LOHIZUNE: Topónimo y antropónimo femenino vasco. Su etimología ha sido relacionada con [lohi] (Barro, Lodo). Como toponimia identifica a la población labortana de Donibane Lohizune, llamada en francés Saint-Jean-de-Luz, y en castellano San Juan de Luz.

MAITE: Antropónimo femenino vasco, con significado de “Amada” derivado del adjetivo ‘maitea, maitatua’, es decir, “amada, amado”. Después del golpe de estado franquista y durante toda la dictadura, en País vasco, fueron prohibidos los nombres propios en lengua vasca. Para burlar esta interdicción se hacía figurar como hipocorístico del nombre compuesto ‘María Teresa’ para efectos registrales.

MARKEL: Antropónimo masculino vasco, como equivalente de Marcelo, según adaptación realizada para su Santoral Onomástico por Sabino Arana Goiri y Koldo Elizalde a principios del siglo XX.

MIRENTXU: Antropónimo femenino vasco. Se trata del hipocorístico (diminutivo, trato familiar o cariñoso) de la adaptación del nombre hebreo María, publicada en el Santoral de Sabino Arana Goiri y Koldo Elizalde. Tiene su equivalente masculino en Mirena.

NAGORE: Topónimo y antropónimo femenino vasco, referente a la población del mismo nombre, localidad de Artzibar en el Valle de Arce, en Navarra y advocación mariana. Su etimología continúa sin desvelar a pesar de las diferentes interpretaciones propuestas.

NEKANE: Antropónimo femenino vasco. Es la forma propuesta en el Santoral publicado por Sabino Arana y Koldo Elizalde como equivalente del castellano Dolores. Hace referencia a Nuestra Señora de los Dolores.

OIHANE: Antropónimo femenino vasco, con significado de “Selva”. Tiene variante, también femenina, en Oihana y masculina en Oihan. Este nombre que ha tenido tanto éxito fue creado por el escritor Andima Ibiñagabeitia tomando como base Edurne, Jone, Josune y otros nombres similares del Santoral publicado por Sabino Arana y Koldo Elizalde. Según parece fue usado por vez primera en Caracas.

OLATZ: Topónimo y antropónimo femenino vasco. Es una advocación mariana, cuya virgen está en una ermita de Azpeitia. Como topónimo, del que deviene el nombre propio, tiene su origen en el municipio navarro de Olaitz. Su etimología nos presenta al sustantivo [ola] (Choza, Cabaña) con sufijación de la partícula pluralizante [-itz], para resolver en “Cabañas o Chozas”,como efectivamente se constituyó aquel primigenio asentamiento humano dedicado a menesteres pastoriles.

SENDOA: Antropónimo masculino medieval vasco. Su significado es “Fuerte, Robusto, Vigoroso, Corpulento”, procedente de [sendo] (Fuerte). En 1244 vivía en Tudela Iurdan hijo de Sendoa. En el siglo XIV se documenta en Echarren, Ujué y Ollogoyen, Navarra. En Gipuzkoa aparece Sendoa Berendano de Elgeta en la batalla de Arrasate/Mondragón de 1448.

UNAI: Antropónimo masculino vasco. Tiene el significado simple de “Pastor de Vacas” o “Vaquero” en lengua vasca, concepto que precede a su utilización por la religión católica como Buen Pastor. En el País Vasco, durante milenios, todos los pastores han sabido desarrollar sus labores con abstracción total de que, aparte de su ámbito natural, los adjetivan como buenos o malos, caprichosamente. También existe la variante dialectal navarra Unax. Ambos nombres tendrían su equivalente en castellano en el nombre Pastor.

XABIER: Topónimo y antropónimo masculino vasco. Su etimología deviene de [etxe] (Casa), y [berri/barri] (Nuevo, Nueva), significa “Casa Nueva” que, tras diversos procesos de síncopas y metátesis, evoluciona hasta Xabier y, avanzando hacia la actualidad, ofrece las variantes más modernas como Txaber o Xaber. Tiene su equivalente femenino en Xabierra, en castellano su equivalente es Javier.

ZIGOR: Antropónimo masculino medieval vasco documentado en el s. XV en Vizcaya. Su significado es “Castigo, Palo, Azote o Venganza”. En 1415 los Zigasti mataron en Larrabetzu a Zigor de Lezama.

ZUHAITZ: Antropónimo masculino vasco, con significado de “Árbol”. Tiene variante en Zugatz y equivalente femenino en Zuhaitza. Nombre común ‘árbol’ usado en los últimos tiempos como nombre de persona. A grandes rasgos se puede decir que la forma zuhaitz es propia del oriente del país y zugatz del occidente.

 

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